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¿HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL BIPARTIDISMO?
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TEMA: ¿HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL BIPARTIDISMO?

¿HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL BIPARTIDISMO? hace 8 años, 5 meses #1073

  • Edesio
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Hola a todos todas, aquí os anticipo un artículo que mañana mandaré a los medios de comunicación y que servirá de base para un ensayo mayor que vamos a elaborar entre algunos de Canarias. Espero que os guste y como siempre, se aceptan críticas y sugerencias.

Saludos afectuosos.



¿HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL BIPARTIDISMO?

O dicho de otra manera: ¿No habrá llegado ya el momento de crear ese gran partido, tercera vía, alternativa real de izquierdas a los dos grandes, ahora que el primero de ellos anda enrocado en la extrema derecha y el otro ocupa su lugar en el centro, con IU en plena desintegración y el habitual batiburrillo de partidos extraparlamentarios creciendo sin cesar, el desencanto por las nubes y una crisis a las puertas?
La cosa es que suena bien: escuchar otro discurso, otra opción, algo nuevo, diferente, pero? cuan difícil es la empresa. Basta echar un vistazo al exterior. En la Europa fuerte el bipartidismo es una realidad incuestionable, y allí donde aún guardaba la izquierda comunista cierto peso, Italia, también han visto pasar el ciclón bipartidista. Y en EEUU, aún más palpable: el Gran Coloso, en plena recesión ?¡curioso este coloso!-, donde demócratas y republicanos han presentado siempre un discurso más próximo, ahora andan si cabe más cercanos buscando fortalecer las competencias gubernamentales para hacer desaparecer el temido fantasma del crack. Parece claro: el Sistema-Mercado impone su inexorable ley, un guión donde no caben desviaciones fuertes, todo lo más lo que ahora tenemos aquí en España. Así las cosas, no nos queda más que tratar de elegir entre una opción frontal y directa, llámense populares, republicanos, conservadores o berlusconianos, que a las claras propone liberalización, sector privado y mucha policía, u optar por una opción más sutil y sibilina, séanse socialistas, demócratas o laboristas, que mantienen al Dios Mercado al mando con casi la misma receta, revistiéndolo eso sí de un barniz social con el que a unos pocos contentan ?mejor será decir engañan- pero que a la postre dará con el mismo resultado final: una sociedad monocorde, aceptadora y extenuada que resignada lucha por seguir a flote con estas reglas de juego tan crueles.

¿Qué hacer frente a esto? Difícil respuesta, no hay recetas seguras. Quizás iría bien empezar por ir olvidando las viejas metáforas de descripción de nuestra realidad: me refiero al binarismo clasificatorio de la izquierda y la derecha, los buenos y los malos, o viceversa, útil tal vez en tiempos de la Guerra Fría, pero poco o nada ajustado a esta sociedad del pensamiento único, de la competencia, la imagen y la violencia hecha espectáculo en la que nos toca vivir. De hecho, ya lo apuntaba así uno de los últimos barómetros del CIS tomado poco antes de las elecciones, cuando nos decía que una gran mayoría de los españoles cree que en nada va a cambiar su vida ya gobierne Zapatero o lo haga Rajoy. En tal contexto hablar de izquierda y derecha, de diferencias entre PP o PSOE, es tanto como afirmar que un orensano y un malagueño son diferentes porque tienen acentos distintos o uno prefiere el campo al mar y otro ?pescaito? en lugar del caldo. Se impone un cambio de lenguajes, es obvio. Es hora de situar a un lado a los promotores, colaboradores, alentadores y aceptadores resignados del Sistema-Mercado (con todos los matices que queramos ponerles), y al otro al grupo de los que, como yo, aún participando en ocasiones inevitablemente en un sistema que te atrapa, pensamos que otra cosa distinta es posible y nos movemos por ello. ¡Ojo! Cuando digo otra cosa, al menos yo, no estoy refiriéndome a una revolución de las de antes, de esas ya vio el hombre unas cuantas y mucho me temo que sólo nos queda por hacer una, la revolución interior, algo que compete sólo a cada uno consigo mismo. Mi otra cosa se refiere a Otra Cosa donde no sea un ente abstracto suprahumano, el Mercado, quien decida azarosamente el destino de los seres humanos.

Y asimilados los nuevos lenguajes bien nos vendría analizar pasados errores para no repetirlos, si es que queremos encontrar algo que enfrentar al bipartidismo. Errores que no ha espacio de reproducir aquí pero podrían reducirse básicamente a uno: dispersión. Las propuestas de la mal llamada izquierda real, altermundistas, alternativas, ecologistas o antiglobalizadoras, intentan siempre construir un edificio ideológico tan grande como el que tratan de combatir. Cargados de buenas intenciones, engañados por el embrujo fatal que nos insufla la palabra demo-cracia (gobierno del pueblo), piensan ilusos que les van a dejar jugar a este juego en igualdad de oportunidades. Desengañémonos, democracia es sólo la fachada exterior que pinta amables unas instituciones que en nada lo son. Queramos verlo o no, en nuestras democracias de hoy ocurre como en aquellos juegos de mesa donde siempre ganaba la banca ?no encuentro mejor símil-, los árbitros están comprados, las cartas marcadas y para colmo ellos tienen todos los medios. Llevado mi escepticismo al terreno práctico y en el mejor de los casos, suponiendo que se consiguiera aglutinar en torno a un programa bien elaborado a todo el espectro político ajeno al bipartidismo, faltaría todavía el elemento más importante que no es otro que el capital. ¿Qué maquinaria de marketing haría falta para hacer despertar a la ciudadanía de la ensoñación pasiva en la que duerme? Complicado se me antoja.

Llegado hasta aquí estarán esperando que apunte al menos algún camino. Mas responder a ello con mediana claridad requeriría de mucho más que este artículo. En cualquier caso, podemos fijarnos en experiencias pasadas donde imperios fuertes perdieron batallas con oponentes en apariencia insignificantes. A la memoria me viene la guerra de guerrillas que los españoles de hace unos siglos emprendieron con las huestes napoleónicas que dominaban España, sabedores de que no tenían nada que hacer luchando en campo abierto de igual a igual. Igual se están preguntando cómo se lleva este símil al terreno de la praxis política. Evidente me resulta: ninguna alternativa por muy justa que pueda creerse ha de pretender construir nada sin antes no haber socavado de alguna manera el entramado dominante. Ese entramado es la democracia neoliberal de Occidente ramificada por todo el globo, una democracia que, como toda farsa que se precie necesita de un público que participe. Democracia que del mismo modo, en su afán por parecer respetable, debe dejar a disposición de los ciudadanos algunos instrumentos de escaso efecto con los que éstos se sientan actores importantes o cuanto menos participantes. Un instrumento, que no el único, es el voto, ejercicio que dadas las reglas puede parecer poco menos que inocuo pero utilizado con preciso ingenio puede poner en un brete, puede molestar, incordiar e incluso cuestionar al todopoderoso Sistema-Mercado hasta hacerlo perder el pie. ¿Cómo? Habrá que pensar en alguna iniciativa que no intente construir nada en competencia con los que tienen el poder, y se limite a reconstruirlo buscando en los resquicios que el Sistema nos deja. Si leen un poco más puede que algo les ponga en la pista.

Edesio, un ciudadano en blanco.
Última Edición: Por Ocol.

Re: ¿HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL BIPARTIDISMO? hace 8 años, 5 meses #1076

  • Ocol
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Pues para mí está muy bien, Edesio. Por hacer alguna crítica resulta un poco intelectual tal vez, limita un poco el número de potenciales lectores, pero bueno, eso tiene difícil solución, la verdad...
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